Los platos alados de SantoBokado

Un ángel blandiendo un cuchillo de chef se eleva por encima de la minúscula cocina, donde se fragua la propuesta “tecno emocional” del joven cocinero Beto Puerta. El fin del sueño largamente acariciado, que cristaliza en un SantoBokado.

La carta, cuidadosamente bordada, se pasea por platos crudos o sin cocción y de aparente sencillez como la capresa, donde técnicas culinarias de avanzada acompañan al tradicional queso mozarella, con una delicada gelatina de tomate.

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“El Lomito” Foto: David Egui @comeresblog

Continúa el menú ofreciendo platos con cocción, como el bistec a caballo, donde el tradicional huevo frito ha sido sustituido por huevos de codorniz, y el puré de papas en una cremosa espuma montada en sifón.

El elemento emocional del menú de Puerta, lo ha llevado a crear presentaciones tan sofisticadas como las brochetas, pequeños pinchos de chorizo carupanero, queso Santa Bárbara y plátano maduro, que llegaron a la mesa sobre una parrillera humeante y acompañados de cerveza artesanal, inmediatamente recordé los servidos en el estadio Universitario en días de béisbol.

El cierre del menú no es menos impresionante, pues el lingote de sarrapia que brilla con su cubierta dorada, y las ramas y texturas de cacao del chocolate + chocolate no son solo bellos, sino sabrosos.

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“El Chocolate” Foto: David Egui @comeresblog

Puerta es un obsesivo de todos y cada uno de los detalles que contribuyen a contar la historia y el concepto de sus platos, desde la vajilla, encargada especialmente para Santo Bokado a un ceramista merideño, hasta la música de la sala.

Mención especial merece el excelente servicio, la joven jefa de sala Kemberly Quintana observa cada movimiento de los camareros, muchos egresados del Hotel Escuela de Mérida que se desviven por mantener bien atendidos a los comensales.

Me encantó ver a Quintana revisando mesa a mesa, la distancia a la que estaban colocados los cubiertos y supervisando la limpieza de platos y copas. Estos son los detalles que hacen la diferencia y contribuyen a la buena experiencia de los comensales.

Santo Bokado ofrece la opción del menú degustación, que pasea al comensal por los platos más representativos del concepto, e incluye en algunos casos las bebidas perfectas para la armonización: una cerveza o un licor de ron.

En esta terraza los ingredientes venezolanos: jojotos, queso de mano o plátanos se dejan seducir por sus parientes asiáticos,en una suerte de festín intercultural que sorprende al comensal desprevenido que disfruta además de la “cerveza para volar”, creada especialmente para ellos por la etiqueta Norte del Sur.Si se decanta por escoger su propio menúlos camareros explican claramente en que consiste cada plato y hasta le van guiando para que pueda hacer la mejor selección. En este caso, cada plato trae cuatro pequeñas porciones que, usted mismo con una pinza o con la mano colocas en tu propio plato para disfrutar.

¿Las novedades? La opción de merendar y muy pronto el brunch dominical. Puerta no dejara de innovar y seguirá poniendo alas en sus platos.

Rubén Dario Rojas  / @elfogoncreativo / www.rutasgolosas.com