Las Ventanas de Mi Pueblo.

Cada mañana nos das la oportunidad de conversar con los pájaros mientras nos despeina el viento. Tu gente desde sus ventanas coloniales nunca deja de regalar sonrisas; aun a los desconocidos. La vegetación que te rodea nos permite perdernos en el silencio a contemplar el ocaso. Tus plazas se llenan de alegría con niños que juegan y danzan sin miedo. El sabor del chocolate caliente nos endulza el espíritu y nos templa el cuerpo. Las tejas y los colores deMás información